~RICCARDO~
“¿Y tú, Riccardo?” pregunta Elena.
El aire cambia al instante… pesado, afilado, eléctrico.
Y así, de repente… la habitación vuelve a tensarse.
“Dinos, Riccardo,” insiste Elena.
“No, no quiero hablar de eso,” respondo.
Los ojos de Nico se encuentran con los míos y empieza a reír otra vez. Todos sabemos por qué se está riendo, excepto Elena.
Es algo que mis hermanos usaban para burlarse de mí antes, pero ahora me da vergüenza la idea de que Elena pueda saberlo pronto.
“Nico, por favor…