~VINCENZO~
El bastardo está de rodillas, temblando y suplicando como el cobarde que es.
El sudor le corre por la cara aunque el sótano está helado.
Sus manos están atadas detrás de la silla con cuerda industrial, del tipo que muerde la piel con solo existir. Su respiración es frenética, entrando y saliendo de su garganta como si cada inhalación doliera.
Bien.
Debería estar sufriendo.
En el momento en que se encienden las luces, empieza a temblar más fuerte. Sus ojos se