~RICCARDO~
“Sí, estoy enamorado de alguien.”
Las palabras apenas salen de mi boca cuando ocurre el cambio.
Un cambio lento, peligroso, que siento más de lo que veo.
La mandíbula de Vincenzo se tensa primero—afilada, dura, como si estuviera conteniendo cada instinto violento que tiene. Su mano se cierra en un puño sobre la mesa, los nudillos blanqueándose.
Nico deja de atragantarse con su té.
Su expresión pasa de la sorpresa… a la comprensión… a algo más oscuro.
“¿Alguien?” repite Vincenzo, con