~ELENA~
“Yo la quiero después,” escucho decir a Riccardo.
Vincenzo se hace a un lado, con los ojos ardiendo. “Es tuya, fratello.”
Riccardo agarra mis caderas. Su mano herida no lo detiene.
Me voltea sobre mis manos y rodillas en el sofá y, sin decir una palabra, se desliza dentro de mí…duro y grueso y posesivo.
Grito su nombre.
Se mueve como si intentara romperme y volver a armarme en el mismo aliento, como si cada embestida fuera un castigo y una oración.
La mano de Nico acaricia mi cabello mi