Capítulo 19. El extraño
[CONTINUACIÓN]
—¿Puedes dejar ese bate ahí?
Me aferré más a mi bate de béisbol y negué rotundamente. —¡No hasta que me digas quién eres y qué haces aquí!
—¿Y arriesgarme a que seas una reportera queriendo sacar ventaja de esta situación?
Reí seca. —¿Perdón? Disculpa, pero tu vida no me interesa en lo absoluto.
Enarcó una ceja. —¿Entonces por qué quieres saber quién soy y qué hago aquí?
Buen punto…
Llevábamos más de quince minutos encerrados, tratando de llamar a alguien por teléfono para que no