Capitulo 45. Después de la calma
Teníamos una cita temprano con el obstetra, pero debido a un parto que se le había complicado, nos había pospuesto la cita a la tarde. Pero Dave no estaba de tan buen humor y yo lo entendía a la perfección.
—¡Nada de fiestas, enano!
—¡¿Perdón?! ¡Vamos, chicos! Pareciera que ninguno fue joven.
Tomando mi bolso, lo sentencié con la mirada.
—Si haces una fiesta, papá se dará cuenta y como sugerencia le pediré que te envíe a vivir con Cindy…
—¡No! ¡Esa mujer da miedo! —aterrorizado regresó a su lug