84. Todo tiene una explicación
Todo el aire en el lugar comenzó a girar entre nosotros tres. El ambiente se volvió tan pesado que no podía caminar. Tan tenso que parecía líquido.
Incomodidad extrema.
En ese momento, todo pareció un simple juego. Ella se veía imponente, de esas que sabían que solo su presencia podía ser suficiente. No me dejé. Levanté la mirada de una manera que dejaba entrever que ella no me afectaba. No me importaba si era más rica, con más poder, no me interesaba. Nunca dejaría que alguien como ella inte