La química sexual desbordada.
—Estás húmeda, mujer.
—Soy Liv, deja de llamarme "mujer".
Sus ojos lo miraron con un orgullo que solo lo poseían las mujeres que habían nacido en la realeza.
El Alfa le dio una sonrisa malvada ladina que hizo que ella se humedeciera aún más.
"¿Cómo puede excitarme eso?"
Se preguntó Livana pero lo olvidó cuando el macho golpeó con su palma su nalga, haciendo que esta escociera pero que también su clítoris palpitara.
—¡Eres un salvaje! —gritó de todas manera fu