Noah, después de comprar los dulces y golosinas, llegó al departamento de Estela, donde la sorpresa de un beso en la boca lo dejó aturdido.
—Has venido antes de lo que imaginé.
—Sí, he traído muchos dulces.
Ella sonrió.
—Gracias, Noah.
Mientras la película comenzaba a reproducirse, las miradas cargadas de deseo no faltaron.
De pronto comenzaron a besarse y sin poder resistirlo más, decidieron dejar el sofá y se dirigieron a la cama, donde ya no hubo control de nada. Estela se temía que vo