Después de que Amanda fue atendida en el hospital, Maxwell decidió que era mejor darle unos días de descanso para recuperarse de su torcedura de tobillo.
—Te voy a dar algunos días libres— le dijo, mientras ambos esperaban que le dieran de alta. —Pero necesito que sigas haciendo el trabajo desde casa.
Amanda sonrió, agradecida por su consideración.
—Claro, señor Kensington. No hay problema.
Sin embargo, en su interior, Amanda se arrepentía de haberse torcido el tobillo. Ahora, estaría lejos de