Finalmente, el día de regresar a casa había llegado. Aria miraba con ternura a sus trillizos mientras Jasmine tenía a Arthur y Alessandro cargaba a Maximiliano.
Ella sostenía a la pequeña princesa en su regazo, quién dormía plácidamente.
—¿Estás lista para volver a casa, cariño? —inquirió Jasmine, con una sonrisa amplia.
Aria asintió, aunque una sensación de nerviosismo la invadía. Regresar a casa significaba enfrentarse a la realidad de criar a sus hijos sin la presencia de Maxwell. Pero, e