Maxwell se acomodó en el sofá de su piso, la tensión palpable en el aire. Noah, había llegado justo a tiempo para escuchar la inquietante conversación que había tenido con el desconocido. A esas alturas la noche avanzada había llegado. Pero allí estaba, mirando a su amigo con cara de preocupación.
—¿Me puedes explicar qué es lo que está pasando? —quiso saber, frunciendo el ceño.
De manera que Maxwell lo miró.
—Recibí una llamada de un desconocido que me dijo que mi padre provocó el accidente