Estela recargó la cabeza en el pecho desnudo de Noah, no podía dormir. El moreno acariciaba con dulzura su hombro, sabiendo que ella estaba afectada después de saber lo que pasó con Arthur.
—¿No has hablado más con Aria?
—Realmente quería volver a llamarla, pero probablemente ya está dormida y prefiero que descanse, además no debe haber sido un día fácil para ella, de seguro está agotada. Pobre Arthur, es tan pequeño...
—Lamentablemente el asma muchas veces es hereditario y Maxwell lo tiene.