Capítulo 28. Historia de una vida
Asentí y sonreí, ahora un poco más tranquila. Luego la señora Martha salió de la habitación y yo me recosté sobre la enorme almohada que había detrás de mi espalda, cerré los ojos, pero al hacerlo recordé las palabras que Roy me había expresado y no me había dado cuenta del verdadero significado de sus palabras
"Eres muy inocente como para darte cuenta de mis errores y muy joven para comprender lo arrogante e insolente que he sido contigo. De no ser así, seguramente yo habría sido tu acompañant