73. MIEDO DE UN PADRE
Al aproximarse a la imponente residencia del señor Harrison, es evidente la ostentación de la riqueza que la define. La mansión, de dimensiones colosales, alberga numerosos sirvientes que se desplazan con diligencia, atendiendo a la distinguida colección de caballos. Para Carlos Limonta, esta escena no es del todo sorprendente; en la hacienda de su presunto padre se vivía un bullicio similar día tras día. Sin embargo, la opulencia de esta propiedad supera con creces la de la suya, empañada por