70. UNIDOS
Camila asintió con rapidez, volviendo a buscar refugio en el pecho de Ismael. El ritmo de su corazón le ofrecía una sensación de seguridad y calma.
—Quiero, sí, quiero. No hay nada que desee más en mi vida —afirmó, abrazando a Ismael con fuerza, quien sonrió satisfecho—. No te fallaré de nuevo, Ismael, es una promesa.
—Eso espero, Camila, porque me gustas mucho y quiero que compartamos todo juntos —le susurró él al oído—. Pero antes de que avancemos, hay algo que debes saber: nunca me quedaré e