47. TRIUNFO
El estruendo de la multitud se desvanecía en un distante segundo plano mientras Nadir y Lianet se detenían en la pista, sus corazones aún galopando al ritmo frenético de la carrera. Se miraron primero con una incredulidad que reflejaba la sorpresa mutua de su logro, los ojos brillantes no solo por el esfuerzo sino por la emoción que los embargaba. Luego, como si un velo se levantara, la realización de su clasificación para la final se asentó sobre ellos, y una oleada de felicidad los inundó, ta