Narrado por Fatima:
El despertador suena, pero no lo necesito. Llevo despierta desde mucho antes del amanecer, con los ojos abiertos y la mente revuelta. Mi corazón duele, como si me estuvieran clavando un puñal en el pecho. Anoche me entregué a un hombre, sin pensar en las consecuencias... Llegué a deshoras a la casa que me brindó refugio y amor... No puedo sentirme bien después de haber hecho lo que hice. Es inevitable que sienta que la culpa me taladra cada espacio de mi piel.
Siempre es