—Las pruebas que presentaremos a continuación no dejan espacio a la duda. El video de la habitación del hospital mostrará el momento exacto en que la enfermera, pagada con los fondos de la acusada, intentó introducir la sustancia letal en el torrente sanguíneo de Isabella Salazar. Las transacciones bancarias rastreadas desde el extranjero demuestran el intercambio de dinero entre ambas partes. No hay conspiración de la familia Salazar, no hay un malentendido médico; hay una culpable y un rastro