El abogado hizo una pausa dramática, regresó la mirada hacia la testigo con una cortesía mordaz y concluyó:
—Muchas gracias por su testimonio, señora Salazar.
—No más preguntas, Su Señoría —concluyó Valadez con tono triunfal, dándose la vuelta y regresando a su lugar con una sonrisa de absoluta sati