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Enzo no le dio tiempo ni de respirar e intervino de inmediato, dando un paso al frente.
—Me opongo rotundamente, Su Señoría —declaró Enzo, mirando con severidad al juez y luego a la defensa—. La acusada estuvo recluida en la comisaría y bajo custodia del Estado por dos semanas completas antes de llegar a este juicio. Ese fue el tiempo legal y reglamentario en el cual la defensa pudo haber solicitado y aplicado cualquier examen médico para verificar tal condición, y simplemente decidieron no