—¿Errores? —repitió con una calma peligrosamente alta—. ¿Así es como llamas al secuestro de mi nuera?
Ahora sí, varias conversaciones cercanas murieron por completo.
Lorenzo perdió un poco de color.
—Esteban, este no es el lugar para—
—Claro que lo es —lo cortó Esteban sin bajar la voz—. Ya que tú m