El estruendo retumbó en toda la habitación.
De un manotazo tiró todo lo que había sobre la mesa: papeles, objetos, todo cayó al suelo en un desorden violento.
—¡No pueden hacer nada bien! —continuó, fuera de sí—. ¡Nada!
Dereck y Enzo retrocedieron casi al mismo tiempo.
Instinto puro.
Porque lo que t