—¡No es tu deber arreglar nada de esta forma! —espetó él. Lo único que estás haciendo es ponerte en peligro. Dime dónde estás. Ahora mismo.
Beatriz negó suavemente.
—No… si voy contigo, esto no se va a solucionar… yo puedo hacer que recapacite…
—¡Beatriz! —su voz se quebró por un instante—. No confí