Pero Dereck no se detuvo.
Giró hacia los guardias.
—También quiero el historial completo de su teléfono —continuó—. Llamadas. Mensajes. Aplicaciones. Todo.
El guardia dudó.
—Señor, es su—
—¡TODO! —rugió Dereck, perdiendo el control por un segundo—. ¡No me importa si es mi madre!
El eco de su voz ret