160. Bella Durmiente
Zacarías
Cada día más amaba a mi pequeña loba, era sorprendente como alternaba en el cuidado de nuestros hijos, retomaba sus funciones en el castillo y además tenía tiempo para mí. Yo ayudaba, pero algo me decía que le daba más trabajo cada vez que me involucraba. Pero que me condenen, no dejaría de ayudarla o estar a su lado. Como ahora, que mientras ella dormía, yo trataba de cambiar pañales, una labor que me estaba ganando. Pero afortunadamente tenía un buen amigo a quien acudir.
-¿qué pasa