136. Colmillos, Uñas y Pelos
Aymar
El aire me abrazaba fuerte, hasta podía sentir como su férreo apreté me estaba cortando el aire, solo que no era el aire o una ilusión de la caída. Era un duro y muy grande cuerpo que me estaba sosteniendo.
-no te muevas-escuche gruñir en mi oído, unos brazos musculosos me rodearon y podía sentir como me apretaban más a un duro cuerpo, que me envolvía, luego otras vez ese gruñido en mi oído-jamás volverás a estar desnuda para que todos te vean.
No supe cómo, pero luche contra él, logrando