106. Atando Cabos
Mario
Crom no me había delatado, me escucho pero no me dijo si me ayudaría. La bruja que estaba acompañándolo me hizo sentir sucio, maloliente y a penas llegue a nuestro lugar, deje las cosas de la bruja en su cabaña y corrí a mi cabaña, a refugiarme en los brazos de Lorena, que si bien aun me tenía miedo, al menos ya no gritaba al verme.
-por favor deja que me marche-me rogaba Lorena como tantas otras veces-cada vez que te marchas los otros empiezan a rondar más cerca de la casa, hasta tocan l