— . . . Punto de Vista de Ronan . . . —
Me recosté en el cómodo sillón de la sala VIP, respirando hondo mientras sentía cómo el ambiente del pub me envolvía. Era un espacio exclusivo, un rincón apartado de la multitud, reservado para quienes podían pagar el precio de la intimidad. Alexander no había perdido oportunidad de jactarse de ello desde el principio. Con su típica sonrisa orgullosa, no dudó en confesar.
— Por cierto, este pub es mío. — lo soltó sin mas.