— . . . Punto de Vista de Ronan . . . —
El mes había pasado demasiado rápido. Aún me costaba creer que finalmente mi empresa de informática se hubiera trasladado al mismo edificio que la empresa Ferrer. La sensación de tener todo bajo control era extraña, casi liberadora. Ya no tenía que dividirme entre dos ubicaciones, y eso me permitía concentrarme únicamente en decisiones clave, en firmas de documentos, en supervisar estrategias. Alexander se ocupaba de la administración, y Seba