Thomas carraspeó aclarando su garganta.
—Yo quería felicitarla por sus postres tan deliciosos. Es más, necesito que me haga un pedido cada mañana para retirarlo antes de ir al trabajo.
La sonrisa de la colorina es cada vez más amplia. Su intuición nuevamente acertó, y si no se equivoca aquella será la preciada oportunidad para conquistarlo.
Porque si, Thomas será de ella.
—Perfecto, no se preocupe. Déjeme su número de teléfono, y así podemos gestionar el pedido.
El pelinegro parpadeó. ¿No s