Capítulo 28

—¡Oh por Dios! Qué coincidencia encontrarlos aquí.

—¡Hola!—saludó John, evidentemente alegre.

Camille no perdió el tiempo y se acercó para besar las mejillas de ambos. Primero el castaño, y luego Thomas. En este último se demoró más tiempo a propósito. Sus labios húmedos se posaron suavemente en su piel. Se estremeció como nunca antes al besar a un hombre.

No quiere imaginar lo que sentiría si besara sus labios.

Luz se acercó con cautela a John, creyendo que no la veía.

—Hola…

—Luz ¿Qué
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