Lo que vieron sus ojos parecía el escenario de una película de acción.
Pero esto no es ficción, es la vida real.
Temerosa, se agachó e intentó ocultarse.
Se mantuvo en silencio creyendo que tal vez él asesino se marcharía de la escena del crimen.
Estaba a punto de tomar el móvil que llevaba en el bolsillo de su pantalón cuando escuchó su voz:
—¡Luz, luz! ¿Realmente creías que podrías librarte de mí?
Lo reconoció al instante; Rick.
Su respiración se volvió agitada y rápida.
Introdujo la ma