Día de la boda.
John abrió sus ojos. La calidez del sol golpea sobre la cortina de su habitación. Había amanecido, y ciertamente, él es la única persona despierta.
Miró a su lado, a Cassandra, quien aún dormía.
Él, no durmió nada. No logró conciliar el sueño como hubiera deseado, pues la ansiedad de todo lo que sucedería el día de hoy, lo tenía angustiado.
No quiere que nadie le tenga lastima. Odia la idea de que lo vean como un pobre ciego cornudo.
Un Anderson