Rogel
La veo que está cansada y la halo lentamente conmigo al colchón, mientras la posiciono sobre mí. Algo que descubriría, después, que fue un total y delicioso error. Porque en cuanto mi mujer recuperó el aliento, un baile de cadera me trajo a la vida y me hizo perderme nuevamente en esa piel que me ha vuelto un adicto a ella. Es tanta su entrega que me enseña que no soy el único que puede abrumar el alma con lo que siente. Tiene el poder para controlarme sin perdón y me lleva a la perdición