Rogel
Cuando bajamos, me sentí algo débil, de verdad necesitaba recuperarme, abusé de mi cuerpo. Pero era dichoso porque al fin tenía a mi mujer y era totalmente mía. Al fin, no más tentaciones sin avances. Aunque no voy a negar que jugar al gato y al ratón es altamente delicioso.
La llevo de la cintura y de vez en cuando beso su hombro, a lo que ella sonríe y reconoce acariciando mi mejilla. Ya abajo nos dirigimos a la cocina para preparar algo, era extraño que no hubiese nadie en la casa. No l