Esbozo otra sonrisa por el momento y veo la bolsa en la cama, se me olvidó decirle que le había comprado unas bragas vibradoras, pero tal vez lo omití debido a su reacción con el primer regalo, chequeo la bolsa y no encuentro la braga, ¿Qué? ¿Acaso no la compré? O ella... no, ¿O sí? Había revisado la bolsa. Me dirijo al baño y le toco la puerta.
—Lucía, ¿agarraste las bragas de la bolsa? —le pregunto desde afuera.
—Sí, pues es lo único que me gustó, a menos que sean tuyas —responde.
—¿Entonces las tienes puestas? —le pregunto y me muerdo el labio para no soltar una risa.
—Sí, combinan con mi vestido, este también es sin sostén, así que no necesito combinarlo con un sostén —me dice.
¿Será que le digo? O ¿Me arriesgo y la ayudo a que explore una vida sexual? Es por una buena causa, cuando sepa lo maravilloso que es, ya no necesitará mi ayuda, ambos podremos pasar un buen año juntos, en mí no está ser egoísta, y pues esto le servirá cuando Fernando no esté para ella.
Me guardo el secreto