Esbozo otra sonrisa por el momento y veo la bolsa en la cama, se me olvidó decirle que le había comprado unas bragas vibradoras, pero tal vez lo omití debido a su reacción con el primer regalo, chequeo la bolsa y no encuentro la braga, ¿Qué? ¿Acaso no la compré? O ella... no, ¿O sí? Había revisado la bolsa. Me dirijo al baño y le toco la puerta.
—Lucía, ¿agarraste las bragas de la bolsa? —le pregunto desde afuera.
—Sí, pues es lo único que me gustó, a menos que sean tuyas —responde.
—¿Entonces