Eso lo pude haber hecho yo, pero que él lo hiciera, me hizo sentir bien, en como él pensó en mi primero antes que él.
—¿Puedes caminar o te llevo? —tiene un tono amable, pero no le respondo y voy caminando hacia la entrada.
Pero antes de entrar, me saco el vestido por debajo de la toalla, me voy a la regadera y exprimo el vestido, luego busco mis tacones y ahora sí, a irme, Luca me seguía, solo debíamos bajar un piso por las escaleras.
—Perdona que no te ayude a recoger las cosas —digo en el camino.
—No te preocupes, ya mandaré a alguien —lo escucho detrás de mí y llegamos al piso debajo de la terraza.
—¿Cuál es nuestra habitación? —le pregunto y permito que tome el lugar de guía—, perdón, con la que... ya sabes.
—La que está en el fondo, pero si quieres te indico otra habitación —propone y yo niego.
—Mejor no, no quiero arriesgarme y que piensen que estamos enojados, es mejor que nos encuentren en la misma habitación, así me ahorro el corre corre de ir a tu habitación y parecer que e