—¿Estás construyendo otra máquina para mí? —preguntó con el rostro serio.
La pregunta me tomó por sorpresa y empecé a tartamudear.
—Pensé que íbamos a hablar del visitante inesperado…
—Apenas duermes y me he dado cuenta de que has vuelto a leer tus libros con números —respondió, ignorando mi comentario.
—Estoy tratando de trabajar en el plan B —contesté.
—Valeria, ¿cuándo vas a aprender a ponerte por delante de los imbéciles? —preguntó.
Me limité a mirar al techo.
—Ahora tienes a Kendra,