Capítulo XXXVI. En la guarida del León.
Martin.
Cuando llegamos al edificio, donde se encontraba el ático de Adam Lewis, Eun-hi estaba emocionada, no paraba de sonreír, y se mostraba intranquila, en el trayecto que hicimos desde casa al edificio, como si la impaciencia para llegar apenas la mantuviera sentada en el asiento, agradecí que estuviera bien sujeta con el cinturón, porque si no en más de una ocasión, ante cualquier frenazo ligero, hubiera salido despedida del asiento.
Mientras subíamos al ascensor y le recordé, que se compo