51. SOLO LOS ARETES.
Unos aretes sin su dueña.
DANIEL
Había otra puerta, uno de los guardias la abre. Es otra habitación, sus paredes vestidas con una pintura vieja, en los rincones se puede notar las telarañas adherida a las paredes, cerca de una ventana la cama y me imaginé a Sofi inconsciente, sumida en un sueño inducido por la droga que le inyectaron. al lado de la cama, una vieja mesa donde destacaban unos aretes que contrastaban con la pintura desgastada.
—¡MIERDA!, los aretes de Sofi —bramo lanzando un g