25.
DÉJÀ VU
Déjà vu, como sombras invadiendo la mente.
SOFIA.
El almuerzo con Miguel resultó agradable por una parte, pero por otra parte un poco inquietante, pues no había esperado encontrar al sujeto de ojos azules en el mismo restaurante, a quien sin darme cuenta de vez en cuando yo misma lo buscaba y cruzábamos las miradas. Fue algo que no pude evitar y tampoco entendí.
Mi jornada laboral llega a su fin por el día de hoy y al salir de la librería, aquí está él de nuevo.
—¿Te vas ya? —Camino ha