26. EL HILO ROJO
El Hilo Rojo. . .El hilo que nunca se rompe.
SOFIA.
Nunca faltan, los clientes que se antoja de llegar justo a la hora del almuerzo; así que, por atenderlos no pude comer, tengo que aguantarme hasta la hora de salida, no me queda otra por lo que me tengo que comer unas galletas que tengo guardadas en un cajón y para no variar vuelve a sonar la campanilla avisando que llegó otro cliente, ruedo los ojos con fastidio. En mi defensa, el hambre me tiene de mal humor.
—Enseguida lo atiendo—le avis