"Tienes razón", Luciana soltó una pequeña carcajada. "Creo que debido a los nervios me he desenfocado un poco".
"No tienes nada de qué preocuparte, Luciana". Rowan, que caminaba a su lado, le brindó su total apoyo. Se esforzaba por tranquilizar a la mujer que, desde el momento en que bajó del coche, se había mostrado un tanto inquieta; era como si esa serenidad que tanto la caracterizaba se hubiera esfumado por completo ante la inminencia de una sesión crucial para el futuro de Nakia. "Ten por