Al llegar a la dichosa cafetería, Franck timbro a Rebeca para que salieran, ¡no iba a bajarse solo para sacarlos del lugar! Reb al ver la llamada de su hermano se levantó de golpe, bajo la mirada atenta del Graham, lo miro y sonrió
— Un gusto haberte conocido, pero debemos irnos, ya nos vinieron a recoger, te dejo mi tarjeta
Hizo una despedida con la mano y salió como alma que lleva el diablo, sabía que su lindo hermanito no se cargaba el mejor genio del mundo.
Dejando a un aturdido Marcos, s