El tiempo pasó muy rápido, Marcos sentía que moría por dentro cada día, habían pasado seis meses de toda esa catástrofe en sus vidas, aún se culpaba por no poder proteger a sus hijos y a su muy amada esposa, despertaba cada día con la fe de que la encontraría y porque su hijo lo necesitaba, era su fuerza. Joseph Graham, era un niño muy dulce e inquieto, su mirada era dulce y risueña, tan diferente de su padre, pero tan parecido a su madre que hacía que se enterneciera y a la vez entristeciera a