Después de ese encuentro en la cafetería, no había visto ni oído de Marcos Graham, pero su corazón estaba inquieto, opto por llamar a la única amiga que tenía, necesitaba ayuda y sabía que su familia no podía hacerlo, porque no sabía nada de sus sentimientos, a ellos siempre les decía que todo estaba bien para no preocuparlos.
Su dolor de cabeza no pasaba, se encerró en la oficina, habían pasado algunos meses de su regreso y por más que insistió no dejaron que se vaya, tanto fue el lío, que has