Marcos Graham salió de esa oficina hecho un demonio andante, nadie se le acercó por miedo a interponerse en su camino, solo su hermana fue capaz de hacer eso.
—Marc ¿qué pasa a dónde vas?
—No te incumbe, Eva
Su hermano jamás le había hablado así, se sorprendió, pero no lo dejo pasar, el problema tiene que estarlo sobrepasando y sabía muy bien quién podía ser.
—¡Te calmas o no sales entiendes! — le dijo seria, — no sé qué te pasa, pero debes calmarte ¡por tu bienestar y el de tus hijos comprende