Mundo ficciónIniciar sesiónYo no les hice nada a ninguno de los dos; al ver esas fotos, un pequeño recuerdo se apodera de mi mente y visualizo la sala de Pedro y lo que pasó esa noche.
—¿Eres Pedro?
Este se levanta sin contestar, se va dejando a otro tipo en la nave conmigo.
Me coloca a cuatro patas, sobre el cemento, y apoya su mano en mi nuca, para dejar mi sexo expuesto a él.
—No llores, precio







