Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa claridad del día va entrando por las ranuras de la puerta. Primero se estira Nicoletta y después yo. La cadena es tan corta para las dos, que casi no podemos movernos.
—¿Crees que Yurik nos encontrará? —pregunto a Nicoletta.
—No lo sé, pero espero que sí.
—Perdóname, yo no quería que esto pasara —le digo llorando.
—Lo sé, pero la culpa de esto es mía, fui yo







